Historia erótica: La Obsesión
En un parque tranquilo, una mujer de 34 años, con el cabello corto y la pecho generoso, caminaba sola. Era una perra en plena forma, excitada por la idea de satisfacer sus fantasmas más básicos. Su mirada vagante atraía la atención de los pasantes, pero no les prestaba atención.
En el cine, eligió un asiento cerca del par que estaba sentado frente a ella. Observó al hombre con insistencia, concentrándose en su pantalón subido y sus nalgas bien definidas. Sus dedos deslizaban bajo su playera, acariciando delicadamente su piel desnuda. Él la miraba sin entender, pero no le importaba.
En una calle animada, caminaba en sentido contrario a las autos, los ojos fijos en cada pasante. Titilaba nerviosamente su clítoris, imaginando cómo algunos de ellos podrían tocarla. Su excitación aumentaba a medida que se acercaba a su auto.
Al llegar a casa, se puso cuatro patas sobre la cama, lista para cumplir sus fantasmas. Observó los dedos del hombre entrar en ella, penetrándola profundamente con fuerza. Los ruidos rugientes y los fluidos húmedos llenaban la habitación. Él le succionaba el pene, lamando el glande con deleite, mientras ella se masturbaba a su vez, imaginando cómo lo besaba.
Pinchó sus pezones, mordisqueando suavemente la carne para sentir su sabor dulce. Su vagina era hermosa y afeitada, lista para ser lamida con deleite. Él comenzó a hacer cunnilingus, lamiendo vigorosamente su boca íntima hasta que ella alcanzó un orgasmo violento.
Sus cuerpos se rozaban, sus respiraciones se mezclaban en la noche cerrada. Vivieron intensamente sus fantasmas más sucios, sus deseos más básicos se realizando poco a poco. Ella estaba excitada por el hombre que la poseía, sintiéndolo dentro de ella, llenándola de su semen.
La escena terminó con un orgasmo devastador, sus sentidos ardiendo por el placer intenso. Se quedaron tumbados, respirando entrecortadamente, disfrutando del momento antes de que la obsesión los volviera a atacar.