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Historia erótica: Trabajo y Fantasías

El despacho era un santuario para Marine, una mujer muy traviesa de 30 años con el cabello corto y la busta generosa. Trabajaba en el departamento de marketing de una gran empresa, pero su mente a menudo se perdía en sueños más carnales. Un día, después de un largo meeting interno, Marine finalmente estaba sola en su oficina. Comenzó por mirar las nalgas de su colega, Pierre, que tenía unas piernas musculosas. Se acercó discretamente y colocó suavemente sus dedos sobre el cuero del jeans que llevaba. El contacto la hizo temblar. De repente, Marine decidió meter un dedo en el culo de los pantalones de Pierre. Sentió inmediatamente una humedad extraña y comenzó a explorar. El movimiento fue increíblemente agradable. Escuchaba los sonidos familiares de su propio cuerpo, sus gemidos ahogados mezclándose con el zumbido de su corazón acelerado. Marine pasó rápidamente de un sueño a otro. Imaginó darsele un cunnilingus, lamer la vagina de Pierre con devoción. Lo visualizaba tumbado en su cama, su bonita vagina rasurada, mientras ella titilaba vigorosamente su clítoris. Se arrodilló suavemente frente a su escritorio y comenzó a lamir el pico del bolígrafo que tenía entre sus labios. El papel blanco bajo sus dedos había tomado un tono rojizo, testigo de su frustración y deseo creciente. El sueño se transformó entonces en una escena más explícita. Marine imaginaba estar a cuatro patas en la cama, Pierre detrás de ella, dominándola. Visualizaba una levrette muy satisfactoria, sus manos pinchando firmemente los pezones de Pierre mientras mordía suavemente su mandíbula. El despacho parecía pequeño y confinado en esta nueva realidad. Los sonidos de su propio cuerpo, los gemidos ahogados, los movimientos furtivos todo contribuían a intensificar la excitación. Sentía una gran polla contra su espalda, el calor haciéndola temblar. Se giró lentamente y Pierre estaba allí, de pie frente a ella, excitado por el espectáculo que había asistido. Sus miradas se cruzaron y se perdieron en un intercambio silencioso pero intenso. Marine se arrodilló nuevamente, lamando salvajemente el pico del bolígrafo una vez más. Pierre la tomó entonces en sus brazos, levantándola del suelo para colocarla sobre su escritorio. Comenzó a lamer vigorosamente su polla, los sonidos de su respiración entrecortada mezclándose con el zumbido de sus cuerpos. Su deseo era palpable, sus manos recorriendo sus cuerpos como si estuvieran buscando frenéticamente puntos sensibles. Marine sintió una dolorosa intensidad, pero no podía detenerse. Pierre la forzó a girarse y comenzaron a joder juntos. Los sonidos de su cuerpo, los gemidos ahogados todo estaba mezclado en un torbellino de placer. Marine disfrutaba cada instante, finalmente realizando sus sueños más sucios. Cuando finalmente se calmaron, el despacho no era más que desolación. Los deliciosos sonidos de su cuerpo habían desaparecido, dejando un silencio extraño. Se miraron aún unos momentos antes de que Marine abriera suavemente los ojos y continuara su día, siempre excitada por lo que había pasado.

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