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Historia erótica: La obsesión en el trabajo

En un oficina elegante y profesional, Camille, una mujer muy traviesa de 30 años con cabello corto negro y una busto generoso, se prepara para el día. Siempre ha estado atraída por los hombres que pasan demasiado tiempo frente a su computadora, sumergidos en sus tareas. Un día, durante una reunión, nota un colega, Mathieu, un hombre con cabello corto castaño y una virilidad impresionante. Está constantemente inclinado sobre su pantalla, sus manos temblorosas alrededor del teclado. Camille, fascinada por esta atención concentrada, se deja llevar a observar a Mathieu de lejos. Admira el movimiento de sus dedos en las teclas y la forma en que su respiración acelera cuando levanta la vista por un momento antes de volver a caer sobre su pantalla. Es entonces cuando tiene una idea: va a lanzar una broma audaz. Un día después del almuerzo, durante el descanso para comer, Camille se acerca discretamente a Mathieu. Está sumergido en su sándwich y no parece darse cuenta de su presencia. Ella se coloca detrás de él y comienza a lampear suavemente el cuello de Mathieu, disfrutando del sabor salado de sus sudoradas. El ruido de los hornos del oficina retumba pero Camille ignora a los demás empleados, demasiado concentrada en su juego. Mathieu se sobresalta violentamente y se gira, sorprendido por la presencia de Camille. Se quedan estáticos durante una fracción de segundo antes que Mathieu reconozca a su colega. Él se sonroja instantáneamente e intenta alejarse pero Camille bloquea su camino. "¿Tienes un poco de excitación hoy, no?", susurra con una sonrisa provocadora. Ella pinza suavemente los pezones de Mathieu, haciendo que sus ojos se levanten hacia el techo. Mathieu se tensa y muerde la parte inferior de su labio, buscando palabras para responder pero solo logra gemir. Camille continúa con su juego, lamendo suavemente el rostro de Mathieu antes de acercarse aún más cerca. "Te quiero, Mathieu", susurra en su oreja. Comienza a titilar el clítoris de Mathieu con una lengua experta, haciendo que gimió de un mezcla de placer y frustración. Mathieu no puede resistirse más tiempo. Se inclina para besar a Camille, soltando un gruñido ronco mientras sus lenguas se entrelazan pasionalmente. Cae sobre el tapete del oficina, Camille en cuatro patas y Mathieu detrás de ella. Mathieu comienza a titilar suavemente la base de la espalda de Camille, deslizando sus dedos por su columna vertebral antes de bajar hacia su entrepierna. Pinza suavemente las nalgas de Camille, sintiendo inmediatamente la calidez que se escapaba de ella. Camille se gira violentamente, poniéndose en cuatro patas para ofrecerle mejor su bonita polla afeitada y su grande culo. Se deja lampear el pene de Mathieu, chupando vigorosamente el glande antes de bajar más, englutiendo toda la longitud de su pene en su boca. Mathieu gimió hacia atrás y comienza a lanzar besos pasionales sobre las nalgas de Camille. Pinza sus pezones con una destreza demoníaca, deslizando sus dedos por su cuerpo hasta llegar a su pecho. La hace temblar bajo sus caricias antes de comenzar a lamellar su polla, sintiendo inmediatamente los fluidos que escapaban. Camille no puede resistirse más. Comienza a gimió hacia atrás, frotándose contra Mathieu con vigor. Pinza sus pezones una última vez antes de comenzar a lamellarla aún más fuerte, haciendo saltar las piernas de Camille y enviándola en un orgasmo intenso. Mathieu se retira bruscamente, dejando a Camille caer sobre el tapete. Ella permanece ahí unos segundos, agotada antes de levantarse con una sonrisa satisfactoria. Mathieu sigue inclinado encima de ella, su mirada fija en ella como si no pudiera creer lo que acababa de pasar. "Tuviste realmente el mejor de los dos mundos hoy, Mathieu", susurra antes de levantarse y marcharse tranquilamente a su sala de reuniones para terminar su día. Mathieu permanece ahí unos segundos, tratando de recuperar el aliento antes de darse cuenta de que Camille se había ido. Se sienta en el tapete con una sonrisa, disfrutando la idea de volver a casa y seguir sus fantasías del trabajo. No podría resistirse a la perspectiva de Camille nuevamente, esa audaz zorra que logró despertar en él deseos que nunca había sospechado antes. Y mientras cae la noche, Mathieu se prepara para una noche intensa con Camille. No sabe qué le espera pero está seguro de esta cosa: vivirá un sueño sucio y pasional que quedará grabado en sus recuerdos para siempre.

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