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Historia erótica: En Viaje: El Fantasma del Tren

Era un verano ardiente y Marine, una mujer muy traviesa, decidió escapar de los ruidos constantes de la ciudad para encontrarse en el infierno romántico de un pequeño hotel de vacaciones. Estaba encantada de ese momento de tranquilidad, lejos de su rutina estresante. Entonces tuvo un flash, una imagen que le había escapado durante meses: una mujer en tren, a cuatro patas sobre la cama de su habitación, haciendo vibrar el aire alrededor de ella con sus dedos y su cara. Marine estaba excitada. Comenzó a masturbarse suavemente, imaginando las manos expertas que acariciaban su piel. Sus pensamientos se desviaron hacia imágenes más audaces: miraba las nalgas de otra mujer con insistencia, imaginándola apretar el cuero de su sujetador, sus pezones pinchados hasta hacer salir una pequeña gota de sangre. Titilaba nerviosamente su propia polla, imaginando la saliva que rodaba por su cuello, mientras que los dedos de la otra mujer se hundían suavemente en el valle de su culo. Se masturbó más violentamente, sus manos expertas explorando cada centímetro de su piel. Imaginaba la polla de otra mujer, grande y viril, que se posaba sobre su cara, haciéndola lamir la entrada del pene. Sus piernas temblaban bajo el ritmo rápido de sus caricias. Se colocó a cuatro patas en la cama, imaginando a otra mujer lamiéndola con pasión. Titilaba su clítoris hasta que perdió el control, jorobándose su polla con cada gemido. Se veía haciendo un cunnilingus, sucando y lamiendo el glande duro, sintiendo el sabor salado de la sudor y el deseo. La idea de ser observada la excitó aún más. Marine imaginaba los ojos brillantes de otra mujer que contemplaba su cuerpo en movimiento, su polla abierta, sus nalgas tensas. Se veía pinchando los pezones de otra mujer con deleite, sintiendo el calor de su piel bajo el contacto. Comenzó a lamerse su propio sexo, imaginando a la otra mujer que se arrodillaba frente a ella, lamándole cada centímetro de su cuerpo. Se veía siendo sucada por otra mujer con fuerza, sintiendo la lengua experta explorando cada curva de su piel. Marine disfrutó follando a cuatro patas en la cama, sus gemidos ahogados en el almohadón de la cama. Estaba excitada y en trance, viviendo plenamente su fantasía. Se veía siendo observada por otra mujer, admirativa de su cuerpo en movimiento. La idea de estos fantasmas despertó aún más su pasión. Marine se veía desnuda ante los ojos de otra mujer, sus pezones erectos, su polla abierta, lista para ser explorada y satisfactoria. Se veía siendo acariciada con ternura por otra mujer, sintiendo el calor de su cuerpo contra el suyo. Marine cerró los ojos, sumergiéndose en sus fantasmas, viviendo plenamente cada momento. Estaba excitada y en trance, jorobándose su polla con cada gemido. Se veía siendo observada por otra mujer, admirativa de su cuerpo en movimiento. Marine terminó durmiendo aún excitada en sus sueños. Había vivido plenamente su fantasía, y eso había sido una experiencia inolvidable.

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